Unión
Es cliché, pero la unión hace la fuerza
Quienes me conocen saben que la migración es un tema que me apasiona, principalmente porque yo mismo lo soy, y además me convertí en migrante sin planearlo. Una de las cosas que más me llama la atención de la migración es la capacidad que despierta en las personas para adaptarse y crear sus propias comunidades. Esa necesidad de pertenecer a un lugar. Porque sí, todos necesitamos pertenecer a algo. Incluso las personas más solitarias pertenecen, aunque suene paradójico y tonto, a un grupo de personas solitarias.
Te invito a hacer un ejercicio: piensa en cómo conociste a las personas que hoy llamas amigos. No importa si eres migrante o no. Además de disfrutar recordar, seguramente descubrirás que en algún momento sentiste la necesidad, o al menos la curiosidad, de unirte a alguien más.
En ese viaje personal de encontrar mi lugar, tuve el privilegio de conocer a Eka, Erika Valecillos. Es la única persona que todavía me llama por teléfono, y a la que casi siempre le contesto. A Eka la conocí hace varios años. Además de ser una amiga a la que admiro y quiero mucho, he tenido la fortuna de trabajar con ella en algunos proyectos (de los que espero escribir pronto) y de ver de cerca parte de su carrera. Gracias a ella conocí a muchos productores, personas apasionadas por lo que hacen, con más carácter que muchas de las personas que he conocido. A lo largo de su camino, Eka ha creado experiencias y productos increíbles.
Hace unos días, el 7 de septiembre de 2025 (para dejar registro), fuimos al lanzamiento del segundo vino de Eka + Kinoto y la bodega Cerro Chapeu: La Unión 2.0, un clarete hermoso que me hizo pensar en el poder de la unión.



Ese día fui acompañado por amigos de toda clase: los que conozco hace años, los nuevos, con quienes compartí apartamento, con quienes emprendí proyectos, con quienes admiro por su trabajo, con mi novia, con amigos del trabajo, con uruguayos y con otros que no lo son. Mientras compartíamos una copa tras otra, pensaba en lo valioso que es estar acompañado. En lo valioso que es tener personas cerca que caminan contigo, aunque estés a miles de kilómetros de donde naciste. Personas con quienes hablar de lo que vives y lo que te pesa.
Probablemente algunas de esas personas no estarán más adelante: porque se fueron, porque tomaron otro rumbo, porque la vida cambia. Y eso no está mal. Ese día pensé en lo privilegiado que es tener amigos, algo que muchas veces no parece prioridad cuando migras. Cuando recién llegas, lo urgente suele ser sobrevivir al día siguiente, resolver el ahora. Pero si tú que me lees estás en ese momento, no te aísles. Acércate a alguien. Tal vez esa persona no vuelva a cruzarse contigo en un año, pero puede ser justo la unión que necesitas hoy.
Es un cliché, lo sé, pero no deja de ser verdad: la unión hace la fuerza.
Y todo esto me lo hizo pensar un vino. Una botella que, a simple vista, podría ser solo un producto, pero detrás está el trabajo de un equipo de personas que hicieron posible que esa experiencia existiera. Y ahí me quedó más claro que nunca: disfruta a las personas a tu alrededor. El dinero va y viene, pero si alguien no es capaz de acompañarte aun entendiendo tu situación, quizás no es la persona que necesitas a tu lado.


